Vacunas

Las vacunas son una suspensión de microorganismos o partes de los mismos que una vez administradas producen una respuesta inmunitaria para prevenir la enfermedad frente a la que se vacuna.

En su composición, además de los antígenos incluidos para generar una respuesta protectora, pueden contener otros productos en mínimas cantidades como son:

  • Los conservantes (formaldehído, fenol, antibióticos…).
  • Los estabilizantes, que sirven para mantener la estabilidad de las vacunas (temperatura y luz) entre ellos están la gelatina, lactosa y la albúmina.
  • Los adyuvantes, sirven para aumentar la potencia inmunógena de los antígenos vacunales, uno de los más utilizados son las sales de aluminio.

La respuesta vacunal depende de factores como el tipo de vacuna, la edad de la persona y el estado inmunitario.

La mayoría de las vacunas requieren más de una dosis para proteger frente a la enfermedad.

Conselleria de Sanidad: Portal Vacunaciones

Un calendario es un documento en el que se específica las pautas vacunales de las diferentes vacunas que lo componen.

El Consejo Interterritorial de Salud a propuesta de la Comisión de Salud Pública define las políticas de vacunación a nivel nacional y establece el calendario oficial de vacunación a adoptar por las Comunidades Autónomas.

Las consejerías de sanidad de cada Comunidad Autónoma son las responsables del calendario de vacunación en su territorio.

El principal objetivo del calendario de vacunación sistemático infantil es no solo proteger a la persona que se vacuna sino también producir inmunidad de grupo, es decir a población no vacunada, cuando las coberturas son superiores al 95%.

Para proteger a la población frente a estas enfermedades y/o evitar su posible reaparición en forma de brotes o epidemias.

Una enfermedad se considera controlada cuando por medio de una política pública se consigue limitar la circulación del agente infeccioso por debajo del nivel en que se mantendría si los individuos actuaran por su cuenta para controlar la enfermedad. Una enfermedad se considera eliminada cuando se controla suficientemente para evitar que se declare una epidemia en una determinada zona geográfica.

El control y la eliminación se consiguen a nivel local, mientras que para hablar de erradicación de la enfermedad hay que haberla eliminado en todas partes. La erradicación es claramente una meta más exigente, la ventaja respecto al control radica en que la rentabilidad de la erradicación puede ser muy importante si ésta no solo reduce las infecciones sino que además evita la necesidad de nuevas vacunaciones en el futuro.