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Hoy en día, la mayoría de los fármacos (como antiinflamatorios, corticoides ó antibióticos), pueden administrarse por vía oral (a través de la boca) con la misma efectividad (e incluso mayor) y de forma más cómoda y segura para el paciente, sin necesidad de realizar una inyección. 

En el pasado muchos fármacos tan solo existían en presentación inyectable. Sin embargo, la tecnología farmacéutica ha avanzado y cada vez son menos los medicamentos y situaciones en los que se requiere utilizar esta forma de administración. 

En muchas ocasiones, la única diferencia real es la dosis del medicamento (que suele ser mayor en viales inyectables), lo que puede hacer creer que la vía inyectable intramuscular es más efectiva.

Además, en contra de lo que se cree, la inyección no siempre actúa más rápido y no evita los efectos secundarios gastrointestinales de muchos fármacos utilizados.

Esta vía no está exenta de efectos adversos, como dolor en la zona de aplicación, riesgo de lesión nerviosa (como del nervio ciático a nivel del glúteo) e infección del tejido subcutáneo.

Mientras que muchos inyectables precisan de un profesional para su administración, la vía oral permite mayor autonomía para el paciente.

En el caso de determinados fármacos, cuadros ó situaciones clínicas, como en el caso de náuseas, vómitos ó imposibilidad para la ingesta, u otras situaciones de urgencia (como la administración de adrenalina, si fuera necesario).

No obstante, su médico le aconsejará la vía más adecuada para el tratamiento de su patología.

 

Administración de medicamentos por vía inyectable intramuscular.

 

  • Si se guarda en la nevera hay que sacarlo 10- 15 minutos antes para que se atempere.
  • Leer atentamente las instrucciones de cada dispositivo para saber cómo cogerlo y manipularlo.
  • Administrarlo en las zonas de inyección recomendadas.
  • Cambiar de zona de punción para evitar inflamaciones e irritaciones de la piel.