Seguridad del paciente
Automedicación responsable
Tomar un fármaco si un profesional sanitario te ha informado correctamente de cómo y cuándo utilizarlo para el tratamiento de síntomas o enfermedades conocidas y diagnosticadas, es automedicación responsable. En cambio, tomar un medicamento por iniciativa propia o por consejo de otra persona, sin información suficiente o sin consultar si es adecuado en tu situación particular, se considera automedicación no responsable.
Consulta con un profesional médico, de farmacia o enfermería antes de tomar un fármaco que no se te haya recetado o indicado antes de forma individual. En nuestro país existen medicamentos de venta sin receta, pero no están exentos de riesgos. Si está tomando otros medicamentos o tienes alguna enfermedad previa, debes tenerlo en consideración y preguntar a profesionales sanitarios.
No aceptes medicamentos aconsejados por familiares o amigos: en ocasiones es difícil conocer con exactitud el motivo por el cuál su médico se los recetó, y lo que pudo ir bien en su caso no tiene por qué actuar igual en el tuyo.
La automedicación responsable es el uso de medicamentos que se han prescrito previamente en un determinado paciente para el tratamiento de síntomas o enfermedades que ya son conocidos y han sido diagnosticados (por ejemplo artrosis, cefalea tensional, etcétera). Si la automedicación no cumple los estos requisitos no puede considerarse responsable.
La automedicación no responsable puede implicar errores y riesgos para la salud. Las consecuencias más importantes pueden ser daños directos producidos por un fármaco, interacciones, empeoramiento del cuadro clínico, ocultamiento de síntomas de enfermedades, o aparición de resistencias a medicamentos.
2. Lee el prospecto antes de iniciar un tratamiento
2. Lee el prospecto antes de iniciar un tratamiento
Los prospectos contienen información dirigida al paciente con el fin de optimizar la seguridad de los tratamientos, por lo que es importante consultar y seguir sus instrucciones.
Se deben respetar horarios de administración regulares, adaptados si es posible a las preferencias y hábitos para facilitar la adherencia al tratamiento.
Como norma general, no todas las formas farmacéuticas orales (cápsulas, comprimidos…) se pueden ni deben manipular, pudiéndose sólo fraccionar si así lo indica el prospecto. Dividir una forma farmacéutica puede afectar a la cantidad de dosis exacta, producir mal sabor o irritación de la mucosa digestiva, entre otras.
La toma de un medicamento con o sin alimentos puede afectar a su absorción y efecto terapéutico: en general, cuando se indica "En ayunas" o "Fuera de las comidas", implica que su toma debe realizarse con el estómago vacío, o bien 1-2 horas después de la ingesta; "Antes de las comidas", en los 20-30 minutos previos; "Con las comidas" se refiere a su toma durante o inmediatamente después de la ingestión de alimentos; y "Después de las comidas", entre 30-45 minutos después.
Asimismo, el agua debe ser el líquido por defecto para la administración de fármacos, ya que facilita su deglución, disolución y absorción. Zumos, infusiones calientes, café, bebidas carbonatadas o leche pueden afectar al metabolismo de los medicamentos y reducir su absorción.
Además de comprobar siempre alergias e intolerancias, algunos comprimidos contienen excipientes como lactosa o almidón, aspecto a considerar en intolerancias alimentarias.
3. Revisa tu medicación periódicamente
3. Revisa tu medicación periódicamente
Revisa de forma periódica los fármacos que tomas junto a tus profesionales sanitarios de referencia.
Si tu o tus familiares tomáis medicación de forma crónica, es recomendable revisarla periódicamente junto a vuestros profesionales médicos, de farmacia y/o enfermería de referencia.
Una manera de hacerlo es preparar una lista de medicamentos que incluya todos los productos farmacológicos que se estén utilizando (pastillas, fármacos inyectables, pomadas, colirios, plantas medicinales y cualquier producto que se haya podido adquirir sin receta médica). En la hoja de tratamientos vigentes (que puedes obtener en tu centro sanitario o a través de la App GVA+Salut) es recomendable anotar:
- Nombre del medicamento (principio activo y presentación)
- Profesional sanitario que lo prescribió (médico/a de Atención Primaria, médico/a hospitalario…)
- Para qué se recetó (curar, prevenir o controlar una enfermedad o factor de riesgo)
- Fecha de inicio del tratamiento
- Dosis y frecuencia de toma (y fechas de modificación de dosis, si se producen, junto con los motivos del cambio)
- Forma en que debe administrarse (en ayunas, antes o después de las comidas, etcétera)
- Duración prevista del tratamiento (temporal o crónico)
Lleva esta lista contigo cuando acudas a consultas médicas, urgencias o en cualquier contacto con el sistema sanitario.
Consulta en el prospecto posibles dudas y comunica a los profesionales sanitarios problemas relacionados con la medicación que pudieran aparecer en el transcurso del tratamiento para valorar posibles alternativas y soluciones.
Si tomas múltiples medicamentos y tienes dificultades para su toma, pregunta por la posibilidad de utilizar sistemas personalizados de dosificación (SPD o "pastilleros").
4. Nunca olvides las medidas no farmacológicas
4. Nunca olvides las medidas no farmacológicas
Además del uso de medicamentos, consulta si existen otras medidas complementarias que pueden ayudar a mejorar tu dolencia.
En el tratamiento de cualquier proceso o patología, consulta con tus profesionales sanitarios por medidas no farmacológicas (medidas generales, de modificación de hábitos, condiciones y estilo de vida, dieta y ejercicio físico, terapias físicas y psicológicas) que pueden ser beneficiosas en tu situación particular.
En la mayoría de las ocasiones las medidas no farmacológicas constituyen la base del tratamiento. Otras veces, si bien no sustituyen a uso de fármacos, son un complemento fundamental y contribuyen a que el medicamento funcione mejor o se requieran dosis más bajas para mejorar los síntomas o controlar una determinada enfermedad o factor de riesgo. Por ejemplo:
- Algunas dolencias frecuentes en la actualidad, como el sobrepeso, la obesidad o la diabetes tipo 2 están muchas veces relacionadas con la nutrición inadecuada y el sedentarismo, y pueden mejorar notablemente si se realiza una dieta equilibrada y actividad física.
- Los síntomas debidos a reflujo gastroesofágico (sin pérdida de peso, dolor u otros síntomas asociados) pueden mejorar evitando comidas copiosas, tardías o elevando mínimamente el cabecero de la cama.
- El dolor de espalda (cervicalgia, dorsalgia o lumbalgia) de causa muscular puede mejorar con la aplicación calor seco intermitente (10-15 minutos cada 3-4 horas, aplicado localmente a través de una bolsa de agua, manta eléctrica o similar, de forma superficial), reeducación postural, ejercicio físico y estiramientos adaptados.
- Diversas técnicas de relajación pueden ser útiles para controlar la ansiedad o el estrés.
5. Toma tus medicamentos durante el tiempo indicado
5. Toma tus medicamentos durante el tiempo indicado
Un fármaco puede ser adecuado en un determinado momento de tu vida, pero más adelante dejar de serlo (e incluso llegar a ser perjudicial).
Al iniciar la toma de un nuevo medicamento, consulta con tu médico/a qué dosis, frecuencia de toma y durante cuánto tiempo necesitas utilizarlo. No olvides preguntar por posibles efectos adversos esperables e interacciones con otros fármacos o productos que ya pudieras estar tomando.
Los problemas de salud varían a lo largo de los años. Con el tiempo, puede desaparecer la causa que motivó la prescripción de un fármaco. Adicionalmente, el efecto de algunos fármacos puede agotarse con el tiempo.
Por todo ello, salvo contadas excepciones, existen pocos medicamentos que puedan considerarse "de por vida", y en ocasiones es necesario proceder a su retirada, lo que se conoce en términos médicos como deprescripción.
Es muy importante que nunca interrumpas un tratamiento crónico por tu cuenta. Si piensas que ya no necesitas un determinado medicamento, crees que ha dejado de tener efecto o crees que te está produciendo efectos secundarios, consulta siempre a tus profesionales sanitarios de referencia antes de realizar cualquier modificación en la pauta.
6. No acumules medicamentos en casa
6. No acumules medicamentos en casa
Acumular medicación en exceso en casa es desaconsejable por múltiples motivos. En caso de tener que desechar envases de medicamentos, utiliza siempre el punto SIGRE de tu Oficina de Farmacia más cercana.
El mejor lugar para guardar los medicamentos son las Oficinas de Farmacia, donde se mantienen en condiciones óptimas de conservación (temperatura, humedad, etcétera).
Acumular medicamentos en tu domicilio es ineficiente e inseguro, ya que puede que no se disponga de las mismas condiciones de conservación y si se acumulan en exceso, los envases tienden a caducar. Además, la presencia de numerosos tipos de medicamentos puede inducir a errores. Recuerda que siempre deben almacenarse lejos del alcance de los/as niños/as.
No retirar algún envase de la oficina de farmacia no cancela en modo alguno las próximas recetas, que podrán seguir dispensándose con total normalidad hasta la fecha de fin de tratamiento. Este dato se puede consultar en la App GVA+Salut y en la hoja de tratamientos vigentes (imprimible en mostradores de los Centros de Salud o por profesionales sanitarios). Cuando se acerque dicha fecha, recuerda que deberás contactar con tu médico/a para valorar la renovación del tratamiento.
En caso de que necesites desechar fármacos (por no ser necesarios, estar en mal estado o caducados), acude siempre al punto SIGRE habilitado en tu Oficina de Farmacia más próxima. En él se destruirán en condiciones de seguridad para las personas y de forma respetuosa con el medio ambiente.
7. Medicamentos y conducción: busca el icono en el envase
7. Medicamentos y conducción: busca el icono en el envase
Determinados medicamentos pueden afectar a la capacidad para conducir en mayor o menor grado. Consulta siempre el icono (pictograma) presente en los envases y la información que figura en el prospecto.
Determinados medicamentos pueden afectar a la conducción por sus efectos terapéuticos o por sus efectos secundarios.
La relación entre medicamentos y conducción no es siempre negativa, puesto que un medicamento en cuestión puede controlar una dolencia y mejorar la aptitud para conducir. En todos los casos se debe evaluar el balance beneficio/riesgo.
Algunos de los grupos de fármacos que pueden interferir en la conducción son antihistamínicos, analgésicos opioides, antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos y sedantes (entre otros).
Todos los medicamentos que afectan en mayor o menor medida a la capacidad para conducir o manejar maquinaria incorporan en su etiquetado un icono informativo (pictograma). La presencia de esta señal no prohíbe la conducción, sino que advierte de que la necesidad de leer el prospecto, donde están descritos todos los efectos adversos. En caso de duda, consulta a tus profesionales sanitarios de referencia.
8. Embarazo y la lactancia: presta atención a tus medicamentos
8. Embarazo y la lactancia: presta atención a tus medicamentos
La seguridad de los medicamentos durante el embarazo y la lactancia es fundamental para la salud del bebé y la embarazada. Consulta el prospecto y con tus profesionales sanitarios de referencia si precisas emplear medicamentos durante el embarazo o la lactancia.
El embarazo y la lactancia son periodos vitales en los que es especialmente necesario cuidar el estilo de vida (alimentación sana y equilibrada, uso de sal yodada, evitar la exposición al humo del tabaco y el consumo de alcohol, etcétera). Si bien durante el embarazo la placenta ejerce como un filtro biológico, algunos fármacos tienen capacidad para atravesarla y alcanzar al feto. Asimismo, durante la fase de lactancia, algunos medicamentos pueden excretarse a través de la leche materna.
Si te ha sido prescrita medicación durante estos periodos, es importante leer la información de seguridad de uso que figura en los prospectos. En caso de duda sobre la compatibilidad de un fármaco con el embarazo y/o la lactancia, consulta siempre a tus profesionales sanitarios habituales, así como a enfermería obstétrico-ginecológica (matronas/es).
9. Combatir las resistencias a antibióticos está en tu mano
9. Combatir las resistencias a antibióticos está en tu mano
Consumir antibióticos sin prescripción médica es un ejemplo de automedicación no responsable que expone a efectos secundarios evitables y a la aparición de resistencias bacterianas.
Los antibióticos son fármacos útiles en el tratamiento de infecciones bacterianas cuya dispensación siempre requiere prescripción por parte de un médico/a u odontólogo/a. Se trata de medicamentos con ciertas particularidades, ya que su uso continuado puede producir la aparición de resistencias bacterianas, que pueden afectar tanto a las personas como al medio ambiente.
El uso de antibióticos cuando no son necesarios, como en el tratamiento de procesos clínicos causados por virus, además de exponer a efectos secundarios innecesarios, disminuye su utilidad en el futuro, haciendo que sean inefectivos y se requieran dosis más altas o fármacos más agresivos para el tratamiento de una infección.
Las resistencias a antibióticos y la aparición de bacterias multirresistentes son en la actualidad un problema de salud pública en todo el mundo. Por ello, es importante tomar antibióticos sólo por prescripción facultativa y seguir las indicaciones correspondientes a su toma (dosis y duración del tratamiento).
10. ¿Crees que has tenido algún efecto adverso por un medicamento?: notifícalo
10. ¿Crees que has tenido algún efecto adverso por un medicamento?: notifícalo
Si algún fármaco te ha producido algún efecto no deseado, como paciente, tienes la posibilidad de notificarlo. Tu contribución es fundamental para mejorar la seguridad de otros pacientes y la información sobre el uso de medicamentos.
Antes de ser comercializados, los fármacos han sido evaluados y estudiados en ensayos clínicos durante años. Una vez en el mercado, todos los fármacos están sujetos a una estricta regulación, vigilancia y control.
Incluso siendo su prescripción y utilización adecuadas, en algunas ocasiones los fármacos pueden producir efectos no deseados en determinados pacientes. La declaración de sospechas de reacciones adversas a medicamentos (RAM) es fundamental para conocer mejor los medicamentos, mejorar la seguridad de los pacientes en el uso de fármacos, y en última instancia, proteger la salud pública.
Puedes notificar estas sospechas al Centro de Farmacovigilancia de la Comunidad Valenciana a través del portal NotificaRAM.es, al que pueden acceder tanto profesionales sanitarios como pacientes y usuarios. Se deben declarar:
- Reacciones adversas de medicamentos comercializados hace menos de 5 años: sujetos a seguimiento adicional, identificados con un triángulo invertido en el envase (▼).
- Reacciones adversas graves, pero también aquellas que se consideren clínicamente relevantes.
- Reacciones adversas debidas a interacciones, con otros fármacos o sustancias.
- Problemas relacionados con los medicamentos: como los debidos a su etiquetado, dispensación o administración errónea que puedan provocar daños, así como sobredosis o intoxicaciones, intencionales o accidentales.
11. ¿Eres portador/a de algún implante o producto sanitario?: no pierdas su tarjeta informativa
11. ¿Eres portador/a de algún implante o producto sanitario?: no pierdas su tarjeta informativa
Los implantes o dispositivos médicos son productos sanitarios. Es muy importante conservar la información relativa a los mismos para saber cómo actuar en el futuro.
Los productos sanitarios son materiales, implantes, dispositivos, equipos o instrumentos destinados al tratamiento o alivio de una enfermedad, diagnóstico, prevención o seguimiento. Son productos sanitarios materiales de uso externo (como bolsas de orina, medias elásticas, tensiómetros o andadores), pero también implantables transitorios o permanentes (monitores continuos de glucosa, dispositivos anticonceptivos, marcapasos, prótesis articulares, etcétera). Todos ellos están sujetos a una estricta regulación, vigilancia y control para garantizar su seguridad.
A nivel individual, en el caso específico de los implantes quirúrgicos (aquellos que permanecen más de 30 días en el cuerpo, como marcapasos o prótesis articulares), debes saber que tu centro sanitario cumplimentará la llamada tarjeta de implante, en la que figuran sus características técnicas exactas (modelo, composición, etcétera). Es muy importante solicitar y conservar esta información, ya que puede ser útil en el futuro, y ayudar a solventar posibles dudas y problemas, en caso de que pudieran aparecer.
Puedes declarar sospechas de efectos adversos relacionados con el uso de productos sanitarios a través del portal NotificaPS.es, al que pueden acceder tanto profesionales sanitarios como pacientes y usuarios. Se deben declarar problemas e incidentes especialmente si:
- Si se relacionan con un producto novedoso
- Si el fallo o problema no está descrito en la información del producto
- Si las consecuencias son graves
- Si ha ocurrido en población vulnerable (niños, ancianos, embarazadas, pacientes con inmunodepresión o con patologías específicas)
12. ¿sabías que puedes notificar problemas relacionados con el uso de productos cosméticos o de cuidado personal?
Si bien en la mayoría de casos son inocuas y cumplen su función, en algunas ocasiones las sustancias y preparados cosméticos y de cuidado personal pueden tener efectos adversos.
Los productos cosméticos son sustancias o preparados destinados a ser puestos en contacto con las partes superficiales del cuerpo (piel, pelo, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y las mucosas bucales, con el fin de limpiar, perfumar, modificar su aspecto, proteger, mantener en buen estado o corregir olores corporales. Existen múltiples ejemplos: jabones, perfumes, cremas hidratantes, desodorantes, pastas de dientes, colutorios bucales, maquillajes, protectores solares, repelentes de insectos, etcétera.
En la mayoría de casos se trata de productos inocuos que cumplen correctamente su función. Existe, además, un intenso control en su comercialización. Sin embargo, en algunas ocasiones y en determinadas personas pueden producir efectos adversos, en general leves (como reacciones alérgicas, dermatitis o irritación, edema, etcétera).
Puedes declarar sospechas de efectos adversos relacionados con el uso de productos cosméticos y de cuidado personal a través del portal NotificaCS.es. Se deben declarar:
- Obligatoriamente, sospechas de reacciones adversas graves atribuibles a la utilización normal o razonablemente previsible de un producto. No se deben declarar efectos debidos a la propia composición del producto o que sean derivados de un uso inadecuado del mismo (no adecuados al tipo de piel usuario, uso en concentración o tiempo excesivos, fuera del área habitual, por mala conservación o uso de productos caducados).
- Voluntariamente, sospechas de efectos adversos que no sean graves, pero se consideren relevantes.